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Buenos Lideres
Integrar Talentos
Selecting the Right Leaders

Jorge E. Fernández
&
David Bayer

"Leadership is character in action."
(Warren Bennis)*

Cuando las organizaciones se enfrentan a la difícil tarea de seleccionar un nuevo director o ejecutivo desean elegir un líder verdadero. Al fin y al cabo son líderes, no jefes o patrones, los que todos admiramos y seguimos. Seleccionar a la persona adecuada, bien sea para una junta directiva, para sacar adelante una oficina pública o para una posición directiva requiere una clara comprensión de lo que es liderazgo (y de lo que no es) además de las herramientas correctas para identificar el ajuste más cercano a las necesidades de la organización entre una hueste de candidatos "cualificados".

La aguda observación del estudioso del liderazgo Warren Bennis (arriba) nos recuerda que la madurez de carácter yace en el corazón del liderazgo sano. Un famoso diccionario define el carácter como la "firmeza y excelencia moral." Solamente un suma y equilibrio de conocimiento, visión y virtud produce el buen liderazgo. Además, la investigación de Kouzes y Posner sugiere que la integridad es el atributo más deseado y obligante de los ejecutivos eficaces.

El carácter, sin embargo, no es una característica técnica que pueda ser descubierta en una hoja de vida. Los más valiosos dones de una persona no aparecen con facilidad en esos "documentos de venta". A pesar del rol crucial que el carácter juega en el liderazgo de una organización muchas instituciones confían exclusivamente en la hoja de vida del candidato y pasan por alto aquellos atributos esenciales de la persona como:

  1. Habilidades interpersonales: para comunicarse, para motivar y para delegar.
  2. Habilidad conceptual: facilidad para el razonamiento abstracto o para el estratégico.
  3. Olfato: habilidad para identificar y cultivar el talento.
  4. Juicio: Capacidad de tomar decisiones difíciles en un lapso breve y con datos incompletos.
  5. Estabilidad: la demostración de compostura, confianza, disciplina y paciencia.

Por el contrario, las organizaciones contratan directores basándose ampliamente en competencias técnicas (conocimiento específico) y registros de logros (experiencia). Un acercamiento tan estrecho en la elección de un directivo puede resultar costoso. Por ejemplo: estudios del Centro para el Liderazgo Creativo (Center for Creative Leadership) muestran que los ejecutivos descarrilados experimentan de manera típica una temprana cadena de éxitos a causa de sus fuertes habilidades técnicas y de solución de problemas. Sin embargo, su caída estuvo asociada a la pobreza de sus relaciones interpersonales

Muchos de nosotros hemos visto fracasar a líderes prometedores por haber traicionado la confianza de sus colaboradores. Según CCL sus traiciones puede tomar muchas formas como la de decir una cosa y hacer otra, o la de anteponer su propio plan personal a los de aquellos de la organización, o la de fracasar en mantenerse a sí mismos -y aquellos que dirigen- responsables

El resultado de tal decepción es, inevitablemente, que el individuo es incapaz de construír un equipo cohesionado y orientado hacia una meta. Resultados iniciales del proyecto GLOBE -un estudio intercultural de liderazgo en 62 culturas diferentes- indica igualmente que las personas son percibidas como líderes hasta el extremo de ser confiables, previsivos, estimulantes y decisivos. El carácter es por tanto un factor vital en la ecuación del liderazgo.

Cuando se realiza la búsqueda de ejecutivos o directivos, las cualidades sutiles del liderazgo deben ser evaluadas; particularmente importantes son las habilidades de relación interpersonal del candidato. Afortunadamente estas habilidades pueden ser medidas sin costos elevados, eficiente y perspicazmente mediante el uso de herramientas como las evaluaciones de competencias y los recuentos de personalidad. Infortunadamente, las habilidades de interrelación de una persona son conformadas ampliamente en una temprana edad, quedando poco espacio para el cambio cuando se es adulto. En vez de confiar exclusivamente en estrategias de desarrollo para después de la contratación, como en el entrenamiento de ejecutivos, las organizaciones podrían considerar el establecimiento de procedimientos de selección de ejecutivos previos a la contratación.

Para determinar la aptitud de un candidato para una posición directiva dada no es suficiente mantener una serie de entrevistas con el candidato. Personas que aparecen bien en las entrevistas pueden tener tendencias interpersonales menos atractivas que emergen solamente cuando la persona es contratada y está bajo la presión de la acción. Por ejemplo, la confianza es una cualidad deseable en todo líder pero una persona excesivamente confiada puede estar sobrecargada y ser poco dada a admitir errores. Con el paso del tiempo este rasgo del carácter puede arruinar el trabajo de equipo y posiblemente echar a perder la carrera de un individuo. Además de evaluar la personalidad una organización debería intentar mirar si hay un ajuste entre las principales valoraciones de una persona y las de la organización.

Los valores individuales enfocan y dirigen las acciones de las personas. Consecuentemente, los más eficaces directivos son aquellos cuyos valores son congruentes con los de la firma. Por cuanto el carácter y los valores no pueden ser fácilmente detectados a través de medios convencionales como las entrevistas y los centros de evaluación, deberían emplearse entrevistas estructuradas con colaboradores previos, instrumentos psicométricos diseñados para identificar tendencias de descarrilamiento profesional y chequeos de referencia bien dirigidos.

Aunque la tarea de escoger un nuevo presidente o un directivo regional no es simple, no es imposible. Con un mayor esfuerzo interno (evaluación de personalidad/liderazgo) y/o con la colaboración de un consultor de búsqueda de ejecutivos (que lo haga) cualquier organización -independientemente del tamaño, la industria o su ubicación- puede encontrar y contratar los líderes adecuados.

* Warren Bennis Ph.D. es un distinguido profesor universitario de administración de negocios en la Universidad de California del Sur (University of Southern California, USC) y presidente fundador del Instituto de Liderazgo de USC. Ha escrito 18 libros incluyendo: On Becoming a Leader (traducido a 19 idiomas) y Why Leaders Can't Lead.

About the authors:

Jorge E. Fernández es Presidente de Cima & Associates, Inc., una firma consultora en psicología organizacional con base en la Florida y énfasis en Latinoamérica. Puede visitar su página Web www.cimainc.cc o escribirle vía e-mail a cimainc@bellsouth.net

David Bayer is Director General de Bayer Consulting LLC, una firma international de Consultoría en Capital Humano y Gerencial especializada en búsqueda y consecución de ejecutivos profesionales bilingües/biculturales. Puede visitar su página Web: www.bayer-americas.com o diríjase a él a info@bayer-americas.com

References

Bennis,W. (1999). The Leadership Advantage. Leader to Leader, Spring No. 12.

House, R. J. (1999). Cultural influences on leadership and organizations: Project globe. Advances in Global Leadership, Vol. 1. Greenwich, Ct.: JAI Press

Kouzes, J.M., and Posner, B. Z. The Leadership Challenge. San Francisco, Jossey-Bass, 2002.

Rajagopalan, N., and Datta, D. K. (1996). CEO characteristics: Does industry matter? Academy of Management Journal, 39, 197-215.

Van Velsor, E. and Leslie, J.B. (1996) A Look at Derailment Today: North America and Europe. Greensboro, NC: Center for Creative Leader Leadership

NOTA: Bayer Consulting LLC tiene ahora presencia en Colombia. Para cualquier información puede escribir a Camila Sánchez a cs@bayer-americas.com o llamar al Tel. 213-9806.


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